La salud de la mujer en una sociedad lineal

La salud de la mujer en una sociedad lineal

En numerosas ocasiones hablamos de la salud de la mujer y no tenemos en cuenta un dato que es esencial al respecto: la salud de la mujer es cíclica, atravesando constantemente distintas etapas con distintas características fisiológicas y emocionales. Sin embargo, no hemos logrado crear una sociedad que permita a las mujeres expresar plenamente esta ciclicidad y esto, de forma irremediable, repercute negativamente en nuestra salud. Te invito a que sigas leyendo este artículo para descubrir cómo se desarrolla la salud de la mujer en una sociedad lineal. 

La sociedad es lineal, la mujer es cíclica

La ciclicidad es un concepto que debemos vincular directamente a la vida, por eso el curso de la naturaleza se da alternando distintos ciclos, que se repiten una y otra vez. Como sociedad, nos hemos alejado mucho de este concepto y hemos roto el contacto con aquello que es natural. Sin embargo, la conexión con la naturaleza mejora nuestra salud a muchos niveles.

Esta desconexión de la naturaleza he mermado especialmente la salud de la mujer, ya que la misma, por definición, es cíclica. Este no es un concepto místico (aunque sí muy profundo), se trata de un hecho totalmente biológico.

En el artículo sobre calendario menstrual y días fértiles menciono las distintas etapas que atraviesa la mujer en cada uno de sus ciclos mientras se encuentra en edad fértil. Vimos que en cada una de estas etapas predominaba uno u otro grupo de hormonas, que nos afectaban de distinta forma y resaltaban también distintas cualidades de nuestro ser femenino.

La salud de la mujer es cíclica

La alternancia de estos ciclos tiene mucho que ver con nuestra salud. En las etapas en las que predominan los estrógenos nuestra fisiología cambia de esta forma:

  • Se activa en mayor grado el sistema inmunológico.
  • Aumenta el anabolismo (se crean más reservas de energía).
  • Se activan en mayor grado las conexiones neuronales.

En cambio, en las etapas en las que predominan los progestágenos, las reacciones en nuestro organismo son muy distintas:

  • Aumenta la síntesis de GABA, por lo que se reduce la actividad neuronal.
  • Disminuye la actividad del sistema inmunológico.
  • Aumenta el catabolismo (se utiliza más energía).

Si las mujeres estuviéramos siempre bajos los efectos de los mismos grupos de hormonas, no podríamos disfrutar de una buena salud. Es la alternancia de estas dos hormonas lo que conduce la salud femenina a un perfecto estado de equilibrio.

La ciclicidad de la mujer es perfecta, pero no encaja en una sociedad que es lineal. Ya hemos visto cómo el organismo de la mujer es cambiante, pero la sociedad exige a la mujer ser siempre la misma. Veamos algunos ejemplos de cómo se da esto:

  • La productividad debe mantenerse siempre al mismo nivel.
  • El ritmo de la sociedad es frenético, no permite a la mujer descansar en los momentos de mayor importancia.
  • La mujer es creativa por naturaleza y la creatividad no se premia en tanto no pueda considerarse un bien de consumo.
  • Las mujeres que son madres deben renunciar a una lactancia sostenida en el tiempo si quieren reincorporarse al ámbito laboral.
  • Los dones de la mujer para el cuidado han sido explotados y se han sumado en numerosas ocasiones a una jornada laboral completa.
  • Los cuidados y gestaciones que ejerce una mujer son el motor de la sociedad, sin embargo, son invisibilizados, no reconocidos y no renumerados.

Hasta este punto podemos concluir que la naturaleza cíclica de la mujer choca drásticamente con la sociedad que hemos creado y obviamente, el impacto de este contraste puede afectar muy negativamente al cuerpo, psique y alma de la mujer.

Las consecuencias de una sociedad lineal en la salud de la mujer

Podemos empezar a intuir cuáles son las consecuencias de una sociedad lineal en la salud de la mujer si le echamos un vistazo a las estadísticas sobre salud mental y trastornos mentales. Los datos son alarmantes:

  • Las mujeres sufren trastorno de salud mental con mayor frecuencia que los hombres.
  • Las mujeres padecen más depresión que los hombres, concretamente la frecuencia es el doble.
  • Respecto a la ansiedad crónica, también la frecuencia con la que la sufren las mujeres es el doble.

Es muy difícil que la mujer pueda mantener el equilibrio en la salud mental cuando no se la permite vivenciar plenamente su cuerpo y sus emociones, y esto no se permite porque la sociedad creada es totalmente opuesta a la naturaleza de la mujer.

Consecuencias de una sociedad lineal en la salud de la mujer

Por este mismo motivo encontramos otra consecuencia muy preocupante para la salud de la mujer: la medicalización de los procesos fisiológicos y saludables del organismo femenino, como lo son la menstruación o la menopausia.

Para tratar el dolor menstrual, se dan anticonceptivos, (anulando así el ciclo hormonal natural), para tratar los síntomas asociados a la menopausia, se dan hormonas sintéticas (anulando así la respuesta hormonal adecuada cuando una mujer deja de encontrarse en edad fértil).

Los tratamientos hormonales que se dan en mujeres saludables anulan nuestra ciclicidad y nos acercan (a un costo muy alto) a una sociedad lineal que nada tiene que ver con nuestra naturaleza.


Cuando se invisibiliza a la mujer

Las alternancias hormonales y emocionales se dan principalmente durante la etapa fértil de la mujer, aunque existen dos situaciones donde esta ciclidad se interrumpe:  el embarazo y la menopausia.

Cuando la mujer está en una etapa de ciclicidad, es confrontada a una sociedad lineal que sólo valora algunas de sus virtudes, pero cuando la mujer no está en etapas de alternancia, se invisibiliza.

La invisibilidad de la mujer

Veamos algunos ejemplos de esto:

  • Durante un embarazo, la mujer no se considera productiva, a pesar de estar sosteniendo la continuidad de los seres humanos.
  • La mujer embarazada tiene valor en la sociedad respecto a aquello que va a consumir estando embarazada: productos de maternidad y puericultura.
  • La mujer, durante la menopausia, se invisibiliza en los medios y el espacio que recupera va dirigido a cómo frenar el envejecimiento, cuando éste es un proceso natural.
  • Los cuidados que ejercen las mujeres que son madres, abuelas y bisabuelas no tienen valor en la sociedad.

Con todo lo que he escrito hasta ahora me pregunto… ¿Cómo no van a sufrir las mujeres con mayor frecuencia depresión y ansiedad crónica? Quiero responderme de forma constructiva y pensar que comprender las consecuencias de una sociedad lineal en la salud de la mujer es el primer paso para mejorarla.

Miriam Arana

Miriam Arana

Creadora de BioSaludEco. Para mí la salud es el medio principal que nos permite vivir en armonía. Si quieres conocer cuál es mi formación y mi experiencia pulsa el botón.

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